Torremolinos fue de los primeros pueblos de la costa en llenarse de hoteles y sigue viviendo del turismo de playa y de la noche. La calle San Miguel es su eje comercial, La Carihuela tiene la fama del pescaíto frito y en barrios como Montemar o El Calvario está la vida de vecinos de todo el año. Muchos visitantes llegan con el móvil en la mano, buscando dónde comer, cortarse el pelo o alquilar algo.
Cuando alguien busca «restaurante de pescaíto en La Carihuela», «peluquería en Torremolinos» o «tienda en la calle San Miguel», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Torremolinos todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
Alrededor de una cuarta parte de sus vecinos son extranjeros y el turismo llega casi todo el año: la web en inglés, además de en español, es casi obligatoria.
Lo más cerca de Torremolinos que he hecho es el boceto de Miss Kroquetas, un restaurante en Benalmádena, a unos 5 km. Lo puedes abrir más abajo.