Mijas son en realidad tres sitios distintos: el pueblo de la sierra, que vive del visitante de paso; Las Lagunas, pegado a Fuengirola, con polígonos y el comercio del día a día; y la costa de La Cala y sus urbanizaciones, llenas de casas de residentes extranjeros. Abundan inmobiliarias, restaurantes, talleres, clínicas y servicios para casas y jardines. Mucha clientela es extranjera y elige por lo que encuentra en Google.
Cuando alguien busca «fisio en Las Lagunas», «restaurante en La Cala de Mijas» o «mantenimiento de piscinas en Calahonda», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Mijas todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
Más de un tercio de sus vecinos son extranjeros, muchos británicos: tener la web también en inglés marca la diferencia.
Lo más cerca de Mijas que he hecho es el boceto de Miss Kroquetas, un restaurante en Benalmádena, a unos 10 km. Lo puedes abrir más abajo.