Fuengirola es un municipio pequeño y casi todo edificado, apretado entre la playa y la sierra, que vive del turismo y de sus vecinos extranjeros. En el centro y en Los Boliches hay muchísimo comercio de calle: bares, peluquerías, inmobiliarias y tiendas con carteles en varios idiomas, incluido el finlandés. La clientela cambia según la época, y el que llega nuevo busca en Google, a menudo en inglés, antes de entrar.
Cuando alguien busca «peluquería en Los Boliches», «restaurante en el paseo marítimo de Fuengirola» o «fisio en Torreblanca», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Fuengirola todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
Más del 30 % de sus vecinos son extranjeros, así que una web también en inglés te abre a una clientela que muchos negocios dejan pasar.
Lo más cerca de Fuengirola que he hecho es el boceto de Miss Kroquetas, un restaurante en Benalmádena, a unos 10 km. Lo puedes abrir más abajo.