Madrid vive de los servicios: ministerios, sedes de empresas, hospitales, universidades y un turismo que no para en todo el año. Pero el pequeño comercio funciona por barrios, cada uno con su mercado municipal, sus peluquerías, fruterías, clínicas y bares de siempre. Con tanta competencia, la gente no busca «en Madrid»: busca con el nombre de su barrio o «cerca de mí» desde el móvil, y elige entre lo que le sale a pocas calles de casa.
Cuando alguien busca «peluquería en Chamberí», «tienda de ropa en el barrio de Salamanca» o «fisioterapeuta en Carabanchel», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Madrid todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
La ciudad tiene 21 distritos y más de un centenar de barrios, y cada uno funciona casi como un mercado distinto.
Lo más cerca de Madrid que he hecho es el boceto de Lencería Mordissko, una tienda de lencería en Ávila, a unos 110 km. Lo puedes abrir más abajo.