Palma vive sobre todo del turismo: hoteles, restaurantes, náutica, cruceros y el tercer aeropuerto de España por número de pasajeros. Pero en ella vive casi la mitad de la isla, y el comercio de barrio sigue ahí: los mercados de Santa Catalina y Pere Garau, las tiendas del centro, los bares del Molinar. Conviven vecinos de toda la vida, muchos residentes extranjeros y turistas que buscan desde el móvil y en varios idiomas.
Cuando alguien busca «peluquería en Santa Catalina», «restaurante en El Molinar» o «fisio en Pere Garau», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Palma de Mallorca todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
El puerto de Palma fue en 2023 el segundo de España en escalas de cruceros, solo por detrás de Barcelona.
Lo más cerca de Palma de Mallorca que he hecho es el boceto de Es Mal Pas, un restaurante en Formentera, a unos 180 km. Lo puedes abrir más abajo.