Cartaya tiene tres núcleos que viven de cosas distintas: el pueblo, ligado al campo de cítricos y frutos rojos; El Rompido, un pueblo marinero en la desembocadura del río Piedras, con puerto y restaurantes; y Nuevo Portil, zona residencial y de playa entre pinares, con campo de golf. En la costa el negocio depende mucho del verano y de un cliente de fuera que no conoce la zona.
Cuando alguien busca «restaurante en El Rompido», «peluquería en Cartaya» o «alquiler de apartamentos en Nuevo Portil», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Cartaya todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
La Flecha de El Rompido, la lengua de arena frente al pueblo, es uno de los grandes reclamos de su costa en verano.
Lo más cerca de Cartaya que he hecho es el boceto de Reformas J. Villaverde, una empresa de reformas en Huelva, a unos 25 km. Lo puedes abrir más abajo.