Almonte tiene tres realidades muy distintas: el pueblo, que vive del campo y de los frutos rojos; El Rocío, con su santuario y su romería; y Matalascañas, una localidad de playa que se llena en verano. Buena parte del término es Parque Nacional de Doñana, lo que trae turismo de naturaleza todo el año. Casi todo el que llega a El Rocío o a Matalascañas es de fuera y busca dónde comer o dormir desde el móvil.
Cuando alguien busca «restaurante en El Rocío», «apartamentos en Matalascañas» o «peluquería en Almonte», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Almonte todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
Entre noviembre y junio, con la campaña de los frutos rojos, la población del municipio llega a duplicarse.
Lo más cerca de Almonte que he hecho es el boceto de Reformas J. Villaverde, una empresa de reformas en Huelva, a unos 50 km. Lo puedes abrir más abajo.