Nerja vive del turismo desde que se descubrió su cueva y desde la serie Verano Azul, y también del campo, con aguacate, mango y chirimoya. El comercio se concentra en el casco antiguo, entre el Balcón de Europa y la calle Pintada, con tiendas, bares y artesanía, y en la playa de Burriana abundan los restaurantes. Hay muchos residentes extranjeros que viven aquí todo el año y mucho turista que decide sobre la marcha.
Cuando alguien busca «restaurante en Burriana», «tienda en la calle Pintada» o «peluquería en Nerja», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Nerja todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
Más de una cuarta parte de sus vecinos son extranjeros, muchos británicos: la web también en inglés te trae clientes que en español no te encontrarían.
Lo más cerca de Nerja que he hecho es el boceto de Miss Kroquetas, un restaurante en Benalmádena, a unos 80 km. Lo puedes abrir más abajo.