Logroño vive del vino de Rioja, de la industria de la alimentación y de ser la capital adonde la gente de toda La Rioja viene a comprar y a hacer gestiones. La ropa y el calzado se concentran en la Gran Vía, los Portales y las calles del centro, y los bares de pinchos llenan la calle Laurel y la de San Juan. Por la ciudad pasa el Camino de Santiago, así que también hay peregrinos buscando dónde comer o dormir.
Cuando alguien busca «bar de pinchos en la calle Laurel», «tienda de vinos en Logroño» o «peluquería en la Gran Vía de Logroño», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Logroño todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
En septiembre, las fiestas de San Mateo coinciden con la vendimia y llenan el centro de gente.
Lo más cerca de Logroño que he hecho es el boceto de Bendita Locura, una tienda de ropa en Barakaldo, a unos 130 km. Lo puedes abrir más abajo.