Girona vive de los servicios, de la Universitat de Girona y de un turismo que llega atraído por el Barri Vell, sus restaurantes y la cercanía de la Costa Brava. Las tiendas pequeñas se reparten entre el Barri Vell y el Mercadal, con el carrer Nou como calle de compras, y barrios como Santa Eugènia tienen su comercio de vecinos. Tiene aeropuerto propio, y muchos visitantes buscan desde el móvil dónde comer o qué ver.
Cuando alguien busca «restaurante en el Barri Vell», «tienda de ropa en el carrer Nou» o «fisioterapeuta en Santa Eugènia», Google enseña primero el mapa y las webs que dicen con claridad qué hacen, dónde están y cuánto cuestan. Muchos negocios de Girona todavía no tienen web propia, o tienen una que no sale. Ese hueco es el que aprovechamos.
Aquí se vive y se busca mucho en catalán, así que conviene que un negocio tenga sus textos en catalán y en castellano.
Lo más cerca de Girona que he hecho es el boceto de Es Mal Pas, un restaurante en Formentera, a unos 480 km. Lo puedes abrir más abajo.